Las primeras referencias al uso de aguas del río Mezquín se remontan a la carta de población de Alcañiz de 1157, cuando Ramón Berenguer cedió el dominio de las aguas del río Guadalope a quienes poblaran Alcañiz. La villa de Monroyo disfrutó de un privilegio otorgado el 27 de julio de 1301 sobre las aguas y fábricas que hubiere y sobre aquellas que se construyeran en el río Mezquín. El 22 de marzo de 1337, Alcañiz compró las aguas del río Mezquín y del Guadalope, los azudes y la acequias Nueva y Vieja, que pasaran por el diezmario de Castelserás. Las aguas del río tradicionalmente se han utilizado para el riego de las huertas y para mover las ruedas de los molinos harineros construidos entre los siglos XVI y XVIII.
Molí del Regall d´Alcañiz o de d´Alt. Situado a la salida de Belmonte, fue construido por Mariano Martín, posiblemente en 1844, según la inscripción que reza en la fachada. Durante muchos años, conservó una señal a 3 metros de altura que recordaba la riada de 1901.
Molí de la Dotorica o Molí de Dalt o de la Mari Paz. Esta situado en la margen derecha del río y recogía el agua del azud de debajo de la Torreta dels Candidos.
Molí del Mig.Fue construido por la familia Grau, en alto, sobre la margen derecha del río. Disponía de una gran balsa alimentada por "aigüeres" que recogían el agua de las vertientes superiores. Un "saltadó" permitia que el agua al caer, moviera los rodetes del molino. Se conservan los agujeros abiertos en la roca en los que se hincaban troncos de madera y entre los cuales se disponían otros perpendiculares que cerraban el cauce. Este azud enlaza con una acequia que corre por el lado derecho del río. Sus filtraciones dan lugar a la Font de la Gaitera.
Molí del Pelegrí. El hueco de una puerta y unas paredes son los únicos vestigios que quedan de este molino. Antiguamente tuvo dos balsas: una para retener los sedimentos arrastrados por la corriente y otra empleada para riego. Del molino deriva una acequia que va por la derecha del río hacia el Molí del Calvo. El barranco es muy estrecho y está cubierto por una espesa vegetación que da nombre a esta partida, denominada Los Oscuros. En el año 1865, Pardo Sastrón propuso al ingeniero Rafael Lafiguera la construcción de un embalse en este punto, cediéndole los planos por el precio que le costaron.
Molí del Calvo, del Sinyó Juan Pío, Molí de Baix, Molino de Abajo o Molinet de Bellmunt. Se halla en la margen derecha del río, frente al vado del refugio de Torrevelilla. Actualmente solo se conserva una pared de la gran balsa alimentada por la acequia del Pelegrí. En 1773, La Codoñera se querelló contra Belmonte cuando este quiso construir un azud y una acequia en su término, a lo que La Codoñera se opuso argumentando que el remanso del agua afectaría al rodete del molino harinero de Juan Boned, situado aguas arriba. Hacia 1780, fue comprado por José Membrado, quien lo amplió. El nombre del Molino del Calvo hacer referencia de Alejandro Calvo, que lo usufructuó como cuñado de Alfonso Membrado Ejerique, quien lo heredó.
Molino Siscar. Se halla en la Val del Moreral antes de su confluencia con el Barranc Fondo. La existencia de un primer molino se remonta al año 1571. En 1725, Jorge Siscar pactó con Joseph Satres, albañil de Belmonte, para que construyera un nuevo molino harinero junto al que ya tenía, con una balsa encima del viejo. Su balsa recibía las aguas de dos acequias: la del Barranc Fondo, que nace en el azud del salto de la Rabosa, y la de la Val del Moreral-Torretas. El molino funcionó hasta mediados de la década de 1940.
Molinet de La Codoñera. La antigüedad de este molino harinero es anterior a 1505 y pertenecía a los propios de Alcañiz. Este era, junto con el de Castelserás, uno de los molinos a los que los vecinos estaban obligados a acudir para moler sus granos, pagando una tasa de un cuartal por cahíz (equivalente a 1/24 del total molido). El molino era impulsado por el agua de una acequia que comenzaba en el camino de Les Cases. En 1840, el general Espartero ordenó quemar el molino para evitar que fuera utilizado por los carlistas. Posteriormente, en junio de 1856 fue desamortizado, subastado y adjudicado por 31.4000 reales. Permaneció en funcionamiento hasta 1920.
Artículo publicado en la revista Compromiso y Cultura nº 137
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