sábado, 27 de octubre de 2018

LOS INFANZONES SISCAR Y SUS PRIVILEGIOS





    Los infanzones eran los componentes de la baja nobleza aragonesa, también llamados hijosdalgos o hidalgos. Formaban uno de los cuatro brazos de las Cortes de Aragón junto a los ricoshombres, los eclesiásticos y las universidades. Gozaban de privilegios fiscales: estaban exentos del impuesto de heredades y tampoco debían pagar las peytas por compras de bienes, ni los subsidios, excepto en tiempos de guerra. Sus tierras estaban exentas del pago de cargas fiscales. Poseían un fuero especial que les eximía de la prisión por deudas. Su testimonio tenía mayor fuerza ante los tribunales. El Justicia de Aragón era el Juez único de las causas relativas a los Nobles e Infanzones, pero su sentencia podía apelarse al Rey. Posteriormente esta función se atribuyó a los máximos órganos jurisdiccionales del Reino y a la Audiencia Real. Cuando un infanzón era apremiado por los jueces, autoridades reales, municipales o particulares al pago de pechas, entrega de bienes o la obligación de hacer determinadas acciones de las que estaba exento por su privilegio de infanzonía. Las iurisfirmas comunes o volanderas otorgaban el reconocimiento del derecho a gozar de los Fueros, Leyes y Prerrogativas del Reino y a que nadie se los turbase indebidamente. Obtenida la firma y notificada en forma, quien la infringiera podía ser acusado de "fractor criminalmente".
    Los privilegios de los infanzones, aunque respetados por las autoridades concejiles, se debilitaban cuando el lugar sufría estrecheces económicas. El Concejo podía  cargarse de deudas en forma de comandas y censales afectando al conjunto de vecinos por lo que no veía con buenos ojos las actitudes insolidarias. Los jurados presionaban a los infanzones amenazándoles con embargar parte de sus propiedades si no pagaban las pechas locales. Ante la pretendida vulneración de sus derechos, la respuesta consistía en presentar a los jurados en acto público ante notario, una hoja volandera emitida por la Corte del Justicia en la que se reconocía su condición de infanzón y sus derechos. Las firmas posesorias de infanzonía prescribían con el transcurso del tiempo; de ahí que el firmante acudiese a la "sobrecarta de firma", que era un procedimiento de renovación de la firma para evitar su prescripción, antes de que perdiese su vigencia.
    En La Codoñera, entre los siglos XVI Y XVIII hubo tres familias infanzonas: los Siscar, procedentes de Horta de San Juan, los Ossó venidos de Calaceite y los Pascual. La familia Siscar fue la que dejó una impronta más marcada en nuestro pueblo desde su llegada a finales del siglo XIV. Podemos destacar el notario real Pedro Siscar, el infanzón Francisco Siscar cuyo escudo nobiliario de 1553 está en la calle de las Rocas y al infanzón Jorge Siscar, que en 1725 reconstruyó el molino harinero del Siscar y permitió en 1745 que se construyera la acequia de riego del mismo nombre.
    El patrimonio familiar comprendía grandes extensiones de tierra en La Codoñera, Belmonte, Castelserás y Calanda. Algunos de sus miembros fueron vicarios en Torrevelilla y poseedores de beneficios y capellanías fundadas en la iglesia de La Codoñera. En los protocolos notariales se afirma que eran infanzones de La Codoñera. A finales del siglo XVII, la guerra de 1640, la peste de 1651 y las malas cosechas castigaron las economías de los pueblos del Bajo Aragón que se vieron forzadas a pedir continuos créditos. Debido a estas dificultades aumentaron las presiones económicas sobre las clases privilegiadas y en particular, sobre los miembros de la familia Siscar que se vieron forzadas periódicamente a justificar su infanzonía.
    En 1651, reunido el Concejo General de La Codoñera con los jurados y el Justicia en las Casas de la Cofradía, Luis Siscar, infanzón , presentó la Jurisfirma de Infanzonía de la Corte del Justicia, sellada, firmada y refrendada en Zaragoza el 18 deferbrero de 1640 cuyo primer nombre es Ludoviti Siscar Infantionis, con sus derechos como infanzón de Aragón, y en señal de reconocimiento "recibieron  la firma  y la pusieron sobre sus cabezas y se ofrecieron hacer y cumplir  lo contenido en ella." El 17 de septiembre de 1663 se expidió en Zaragoza un nuevo documento de infanzonía a favor de Jusepe Luis Siscar y de Juan Siscar, como hijos legítimos del fallecido Luis Siscar. En octubre de 1669 Luis Siscar se vio obligado a enseñar a los jurados del año, Gerónimo Bosque y Blas Senlí, su Carta de Infanzonía cuando fue requerido para el pago de las pechas vecinales. Luis Siscar alegó que como infanzón no estaba obligado"...como jamás en tiempo alguno han pagado ni contribuido por razón de sus personas  y bienes muebles sitos en el presente lugar pechas hechas habidas ni compartimientos algunos para las cajas del lugar ni para fin otro sino que antes bien han sido y son libres y exentos de las pagas y contribuciones y han recogido y usado de los frutos resultantes de sus heredades y bienes."
    En 1670 los problemas financieros agobiaban al Concejo que poco antes se había visto obligado a firmar una concordia con sus acreedores censalistas y a vender diversos campos para obtener fondos. Luis Siscar fue forzado a pagar una bula del lugar sobre los censales del año que adeudaban todos los vecinos. Al negarse a ello en base a su título de infanzonía se le ejecutaron ciertas heredades. El 12 de junio compareció ante los jurados Juan Paricio y Estevan Soldevilla y del notario Jaime José Blasco, exhibió una firma volandera de infanzonía de la Corte del Justicia de Aragón dada en Zaragoza el 20 de septiembre de 1658 y pidió que se se cumpliera lo dicho en ella, pues de lo contrario protestaría  contra los jurados con acciones civiles y criminales. Les entregó una copia que firmaron que la habían visto y respondieron que la obedecerían, con el gesto de ponérsela  sobre su cabeza. Pero, poco después, los jurados, contraveniendo lo escrito en el privilegio, publicaron un pregón con "atabal" por los lugares públicos del lugar prohibiendo que nadie entrara ni cogiera frutos en las heredades de Luis Siscar bajo pena de 60 sueldos de multa y 3 días de cárcel por ser tierras del Concejo. El vecindario se alborotó con la noticia, y empezó a gritar " ¡derribémosle la casa" y disfrazados y llevando armas de fuego, por la noche fueron a su casa y masadas y amenazaron a Luis Siscar y sus criados. Después los jurados, acompañados de otros vecinos, fueron a sus viñedos en la Val y le cogieron 10 o 15 cargas de uva que almacenaron en los trujales del Concejo. El 28 de noviembre, otro grupo fue a sus olivares del barranco Çirat, donde se hallaba con sus criados y se llevaron 20 cuartales de olivas y prendieron a su criado Nicolás Zavit al que pusieron grillos en la cárcel acusándolo de ladrón, a pesar de encontrarse enfermo, y al día siguiente lo llevaron a la cárcel de Alcañiz. Según afirmó Luis Siscar, los jurados, en diversas ocasiones habían gritado en la plaza que aunque presentara cien firmas "es amotinador del pueblo".
    Otro incidente tuvo lugar con mosén Juan Siscar, vicario de Torrevelilla. El vicario había comprado unos huertos junto al molino de aceite de La Codoñera y había desviado el agua para regarlos. El 28 de junio de 1683 se presentó ante el vicario el procurador Thomas Margelí quien en nombre de los jurados le intimó a quitar los canales que había puesto para regar por el perjuicio que causaba a los regantes situados más abajo y le exigió el pago de la pecha que siempre habían pagado los antiguos propietarios de esos huertos. El mosén se negó a la pecha y lo justificó con la jurisfirma de infanzonía emitida en Zaragoza el 17 de septiembre de 1663 otorgada junto a su hermano Luis como hijos de su padre legítimo el infanzón Luis Siscar. El documento hace una pormenorizada relación de sus derechos fiscales y personales a no sufrir daños en sus heredades, casa, ni sufrir calonias, requisas  de ganados, caballos, armas ofensivas y les permite el uso de las mismas en los caminos hasta llegar a las posadas.
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A.H.P.A., reg. 1658, fol. 57v, notario Francisco Bernia.
A.H.P.A., reg.  887, fol. 17,   notario Jaime José Blasco.
A.H.P.A., reg.  569, fol. 115, notario Jaime José Blasco.

    Artículo publicado en el programa de las fiestas patronales de San Cosme y San Damián de septiembre de 2018 y en la revista Compromiso y Cultura nº 46.

sábado, 15 de septiembre de 2018

DERECHOS CONTRA DRAGONADAS




    El derecho del Antiguo Régimen contenía muchas normas pactadas entre los diferentes entes territoriales que les permitía disponer de un limitado margen de funcionamiento administrativo y judicial .
    Las Concordias establecidas durante el siglo XVII entre Alcañiz y sus barrios fueron objeto de duras negociaciones durante años, que implicaban el pago de determinadas cantidades de dinero. Esto podía dar lugar a situaciones que ahora nos parecen cuanto menos un tanto insolidarias.
    En 1646 se hizo una adición a la Concordia de 1624 entre los delegados de Alcañiz y los representantes de Valdealgorfa, La Codoñera, Valjunquera y Torrecilla. En el capítulo 4º se contemplaban los gastos comunes de la villa y sus barrios. Los vecinos estaban obligados a prestar su ayuda para sofocar los incendios producidos en su lugar y término, no estando Alcañiz obligada a ello, aunque pudiera hacerlo de forma voluntaria "como buena madre", tampoco los lugares estaban obligados a la extinción de los fuegos producidos en la villa.
    El incumplimiento de las obligaciones por parte de los barrios suponía el apremio de sus bienes muebles inventariados. Con la llegada de los Borbones se redujo el alcance de estos pactos; pero en parte se mantuvieron hasta que se redactaron los nuevos estatutos municipales.Un pequeño ejemplo de la defensa de derechos frente a la imposición de obligaciones, que en su momento se consideraron autoritarias, lo tenemos en la pequeña crisis ocurrida en 1729.
    En los meses de enero y febrero de 1729 reinó un frío intenso que duró tres semanas. El corregidor de Alcañiz, ante la escasez de cereales, remitió una carta a los alcaldes y regidores del partido mandando que "...no saquen trigo, arina, pan cocido, ni zebada para los reinos de Cataluña y Valencia...".
    Como la resolución fue incumplida de modo reiterado por los pueblos que vendían el trigo sobrante, intervino el Capitán General de Aragón que ordenó al coronel  del Regimiento de Caballería de Extremadura, acantonado en Caspe que1:
    "Estando prohibida la extracción de granos de este Reyno por la escasez que se padece en él de estar preciso abastos, está mandando a todo el Reyno observen sus corregidores y justicias esta importante disposición, habiéndoseme dado quenta de que los naturales de Valencia y Cataluña se introducen en esse territorio para hazer la saca a los ministros que la embarazan, siendo así que en Valencia y Cataluña es prohibido Sus Nacionales el uso de armas de fuego, se hace preciso para alejarse estos daños prevenir a usted (como lo hago) facilita a este Caballero Corregidor de Alcañiz la asistencia militar que le pidiera a usted del regimiento a su cargo para el dicho fin, la que suministrará usted disponiendo que la partida o partidas que salgan vayan mandadas de buenos oficiales de confianza y cordura. Dios guarde a usted muchos años, como deseo. Zaragoza y marzo, 16 del 1729".
    Se hizo un inventario del trigo que poseían los pueblos y del que necesitaban hasta la próxima cosecha.
    Los problemas de este año no terminaron aquí. La villa de Alcañiz disfrutaba en sus Bienes de Propios, del derecho del moltura y el uso de batanes, azudes y acequias, y estaba obligada a su edificación y mantenimiento, de modo que al producirse daños por la crecidas de los ríos, sus barrios estaban obligados a contribuir con prestaciones personales. Sin embargo, después de las últimas Concordias entre Alcañiz y sus barrios éstos dejaron de tener que realizar prestaciones a la Ciudad aunque mantuvieron el deber de moler sus granos en los molinos de Alcañiz pagando las molduras. De este modo, cuando la crecidas dañaban los azudes y molinos, ya no participaban en las zofras o trabajos personales. A mediados de octubre de 1729 una crecida del Guadalope rompió los azudes, la Acequia Vieja y la Acequia Nueva y arruinó los cajeros del molino mayor de Alcañiz lo que impedía moler el trigo. El corregidor de Alcañiz por medio de Antonio Pérez Rubín, abogado del corregidor, despachó el día 26 una orden a los lugares exigiendo el envío de trabajadores para reparar los desperfectos. El domingo día 1 debían presentarse los peones señalados llevando su pan, con sus azadas y azadillas, dispuestos para trabajar toda la semana en el azud de la Acequia Vieja del molino del Dezmario de Castelserás y en el Molinillo, a las órdenes de Juan Celma, regidor de Alcañiz. Se responsabilizó a los lugares de los daños por omisión en el cumplimiento de lo ordenado y se exigió para su descargo personal poner el recibido a continuación de la orden. A Valdealgorfa, La Codoñera y Castelserás le fueron asignados 12 trabajadores, a Torrecilla 8 y a Torrevelilla 6, los cuales no cobrarían nada por su trabajo  y debían acudir trayendo el pan que comerían y Alcañiz pondría el campanaje 2 y el vino. Valdealgorfa, La Codoñera y Castelserás protestaron y alegaron que no debían contribuir a las reparaciones según los acuerdos de las Concordias y enviaron a sus síndicos a Alcañiz pero el corregidor remitió el día 29 otra carta a los lugares de ponderando los daños sufridos por los molinos y siendo su arreglo " ....preciso y necesario para la utilidad  Pública y Servicio del Rey para la manutención de sus tropas  que están acuarteladas en este Partido". Exigió el cumplimiento de lo mandado e impuso multas de 15 escudos a cada lugar. El día 30 ordenó la prisión de los regidores de Valdealgorfa y La Codoñera y comisionó a su alguacil mayor, Joseph Sancho, para ejecutar la orden de prisión de los regidores de La Codoñera por su "total desobediencia". Al día siguiente, el alguacil mayor se presentó en Valdealgorfa pero no halló a los dos ediles. El alcalde mayor quedó en lugar con dos guardas, corriendo los gastos a cargo de los dos regidores, Joseph Aguilar y Grabiel Puyo, y la orden de apresarlos en 24 horas para llevarlos a las cárceles reales de Acañiz con multa de 400 escudos y privados de sus oficios, y se les abvirtió que pasado ese plazo, se enviaría un escuadrón de caballería que se alojaría a discreción en la población.
    El 3 de noviembre se ordenó al coronel José de Zurbano Pacheco, jefe del Regimiento de Caballería de Extremadura, que enviara un escuadrón de 20 hombres con sus oficiales a Torrecilla, otro a La Codoñera y un tercero a Valdealgorfa, a discreción . Hasta que no presentaran los peones solicitados, los lugares tenían obligación de contribuir con cebada y paja para los caballos y comida para los oficiales y soldados, estando alojados los primeros en las mejores casas, El gasto se pagaría por reparto entre los vecinos y se prohibía su extracción de los fondos de Propios. El envío de dragones (soldados de infantería) para que vivieran a expensas de un lugar, "dragonadas", fue empleado por primera vez Francia en 1681 por Luis XIV para reprimir a los hugonotes franceses. Durante las primeras décadas del reinado de Felipe V se utilizó para castigar a poblaciones y para exigir el cobro de impuestos. Valdealgorfa ya había experimentado las consecuencias de las correrías de los soldados en 1705 y nuevamente en 1715 cuando el 28 de julio los soldados acamparon3  " a discreción" por no haber pagado el tercer y cuarto mes del "quartel" o contribución para su mantenimiento.
    Antonio de Urrea, como procurador de los lugares de Valdealgorfa, La Codoñera y Torrecilla apeló en Zaragoza las órdenes dadas por el caballero corregidor de Alcañiz y suplicó la libertad de los ediles. El día 6 de noviembre, los lugares habían proporcionado los peones exigidos4 por lo que no se ejecutó de enviar los soldados. El 17 de diciembre la Ciudad de Alcañiz pagó el salario de los trabajadores que repararon las acequias, a los precios regulares, según cumplimiento del auto dado en Zaragoza el 12 de noviembre. Se exigió la devolución de lo que pudiera haberse cobrado y no se pidió importe de las multas, El auto no menciona la posible liberación de los regidores.
    Esta situación evidencia el conflicto entre unos derechos adquiridos por los entes locales frente a una autoridad que hace prevalecer su poder de forma coactiva.
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(1) A.H.P.Z. Reales Acuerdos. Año 1729, s.f.
(2) El campanaje era un pago en especie.
(3) A.M.V. CD. 1715. Julio 28.
(4)  Apelación de las Justicias, Regimientos y Vecinos de los lugares de Valdealgorfa, Codoñera y Torrecilla del Partido de Alcañiz sobre ciertos procedimientos hechos por el Caballero Corregidor de la dicha Ciudad.

    Artículo publicado en la revista Compromiso y Cultura nº 45.

sábado, 16 de junio de 2018

ALOJAMIENTOS DE SOLDADOS EN LA CODOÑERA DURANTE LA GUERRA DE SUCESIÓN



    Hasta mediados del siglo XIX cuando los ejércitos se desplazaban de un lugar a otro, las poblaciones que se hallaban en su camino estaban obligadas por ley, a aportar sus mulos, carros y carruajes (bagajes) necesarios para el transporte de víveres, leña, armas y comunicaciones militares. En principio, estos gastos eran abonados directamente por el ejército o bien eran descontados posteriormente de las contribuciones y donativos. Si los bagajes no eran populares, la obligación de mantener a las tropas, los llamados alojamientos, era una de las cargas militares que mayor malestar causaba en los pueblos. La Ordenanza del 10 de abril de 1702 exigía el pago de los transportes según la tasa de cada reino. Sin embargo, la interpretación del concepto de tránsito o recorrido, medido en días de desplazamiento de las fuerzas y de los medios de transporte era fuente continua de discusiones. El R.D. de31 de diciembre de 1705 incluyó el derecho a cama entre las especies que debía recibir el soldado dentro de la llamada Contribución por utensilios, junto a la costumbre de dar luz, leña, aceite, vinagre( para relajar los pies después de las largas caminatas), sal y pimienta. En enero de 1706 se intentaron reducir sus efectos  impidiendo los abusos, sometiendo a los soldados a la disciplina militar.
    El R.D. del 22 de enero de 1708 especificaba que los alojamientos de tropas sólo se aplicarían en las casas de los pecheros y cuando estos no fueran suficientes, se repartirían entre los hijosdalgos y si aún faltaran, se pedirían a los eclesiásticos. A finales de de 1707 una ordenanza del duque de Orleans estableció las raciones y refugios que los Ayuntamientos entregarían a los oficiales y soldados de Infantería y Caballería: "Ración de Oficial y soldados de Infantería: carne, vaca, ó carnero doce onças, de veinte y cinco onças, y una libra y media de pan...una cama completa por cada dos plaças, cubierto, sal, leña y comodidad de fuego", a las que habría que añadir, para el caso de la caballería "una ración de cebada, en la cantidad que se acostumbra". En esta época sólo se suministraba a los soldados el rancho del mediodía, debiéndose arreglar para buscar el desayuno y la cena. Su alimentación básica consistía en salazón(pescado) o carne, legumbres, vino, aceite, vinagre y una ración de 700 gramos diarios de pan de centeno que era elaborado en los hornos portátiles de campaña. La vaca o el carnero, mencionado en las ordenanzas, eran las carnes más baratas destinadas al sustento de los soldados.
    Para garantizar el abastecimiento regular de las tropas, independientemente del estado en que se encontraran los pueblos, se firmaron contratas con diversos mercaderes o asentistas encargados de suministrar directamente los víveres al ejército borbónico. Al llegar a un lugar, el jefe de la fuerza o el comisario, se ponía en contacto con el Justicia acreditando el derecho al alojamiento con el documento(itinerario), éste le entregaba las boletas en que figuraba el lugar y número de hombres a alojar en cada casa entre las que se repartían los oficiales y la tropa.
    Los soldados necesitaban un alojamiento con cama para dormir, pan para alimentarse, con sus correspondientes cubiertos, vasos y aperos de cocina, vino para beber y leña con la que calentarse. Si las tropas eran de caballería, había que incluir a sus animales, arreglando los pesebres y cuadras, y aportando paja y cebada suficiente.
    Cuando las tropas pernoctaban un sólo día, yendo en tránsito, los gastos no eran excesivos, pero si se acuartelaban durante el invierno, podían arruinar a cualquier municipio. Cuando las tropas abandonaban el lugar, la ordenanza exigía que los sargentos mayores de cada regimiento entregaran a los justicias y jurados un albarán con todos los productos recibidos para poder resarcir a los Ayuntamientos de los gastos ocasionados por las tropas. La realidad era mucho más compleja y conocida por las autoridades borbónicas que, aunque condenaban los abusos los mantuvieron.
    El 13 de marzo de 1706 llegó Felipe V a Alcañiz y a Caspe al día siguiente, donde se reunió con el ejército que emprendió el camino de Barcelona. En La Codoñera se alojaron parte de los soldados franceses, uno de los cuales fue muerto por mano de Esteban Soldevilla cuando se hallaba en su casa. Aunque quedó preso en la cárcel, el general Tessé amenazó con derribar su casa y talar sus olivos amenazando con castigar a su mujer si no se reparaba el daño. El Concejo de La Codoñera, presidido por los jurados del año, Juan Senlí y Josph Cases de Sebastián y la asistencia de 14 consejeros, presionó a su cuñado Cosme Bondía para que firmara una comanda por la que se obligaba a pagar 14 doblones de indemnización.
    Del 3 al 14 de noviembre de 1708 se establecieron en La Codoñera cuatro compañías del regimiento de caballería del Marqués de Lanzarote, al mando del Marqués de Villalegre, teniente coronel de dicho regimiento y de los capitanes Martín Añon, Pedro Manglano y Felipe Queres, que exigieron el suministro de de 1.540 raciones de pan, vino y carne. Durante la noche del 16 de noviembre de 1708 pernoctaron en Torecilla tres batallones, uno de artillería y los otros dos del regimiento del Caballero de Sars, brigadier y comandante de los mismos, a los cuales se les suministraron 800 raciones de pan de 32 onzas la ración, 200 raciones de cebada y 300 raciones de vino y carne. Otra compañía del regimiento de Lanzarote compuesta por 30 soldados del capitán Antonio Armendia se alojó en La Codoñera desde el 3 de noviembre hasta el 3 de junio de 1709 y exigió la entrega de 1.980 raciones de pan y otras tantas de de pan y vino, negándose a extender el pertinente recibo a pesar de habérselo pedido el alcalde. Para el pago de dichas raciones se tuvieron que pedir 4.000 reales de plata a José Ballester, vicario de Ciruega, que serían devueltos con lo obtenido por el cobro de las 6 libras de aceite por cada molada de aceitunas durante las cosechas de 1710 a 1714. 
    Del 27 al 29 de noviembre se estableció en La Codoñera el 2º batallón de Guardias Valonas al mando del barón de Piltré, subordinado del anterior al que se abasteció con 1.165 raciones de pan, 50 raciones de cebada, 1.160 raciones de carne y otras tantas de vino.
    El 1 de junio de 1709, los alcaldes de La Codoñera, Miguel Araguat y Gerónimo Blasco y el depositario de los bienes, Pedro Sobradell, practicaron un registro notarial en el que anotaron el gasto tenido en los suministros y los pusieron a disposición de los comandantes de los batallones de los batallones por si querían pedir justificación. El 6 de noviembre de ese mismo año tuvo que reunirse el Concejo para tratar los problemas que causaban los oficiales y soldados que estaban en el pueblo, con los excesos y malos tratos acontecidos en las casas en que se hallaban alojados, y resolver el problema del dinero que se necesitaba para pagar a los oficiales.
   Los hechos narrados podrían aplicarse a cualquiera de los pueblos de nuestro entorno sin que en los mismos se produjeran hechos bélicos, en caso contrario, el saqueo y pillaje estaban asegurados.


    Artículo publicado en la revista Compromiso y Cultura del nº 35, y en el programa de las fiestas patronales de San Cosme y San Damián en septiembre de 2017.
    

domingo, 18 de junio de 2017

VILLAZGO DE LA CODOÑERA. NOTAS DE UN VIAJE A MADRID EN 1776

    En el mes de agosto de 1776 una comisión de vecinos de La Codoñera se trasladó a Madrid para realizar las últimas gestiones que debían conducir a la obtención del Real Privilegio de Villazgo. De este viaje disponemos de unas hojas manuscritas del recorrido realizado y de los gastos habidos debido a que, años más tarde, se denunciaron ante la Audiencia las excesivas derramas que se cargaron a los vecinos para lograr el título de Villa.
    Los viajeros utilizaron el Camino General de Ruedas de Madrid a Barcelona, un camino ancho por el que podían circular los vehículos de ruedas, jalonado por ventas de buena calidad en las que se podía alojar para descansar en las horas del mediodía y pasar la noche. La distancia hasta Zaragoza era de 52 leguas, equivalentes a 290 km, que se cubrían en seis días de marcha. Este mismo itinerario fue utilizado por los monarcas españoles en febrero de 1585 por Felipe II, en abril de 1677 por Carlos II y en septiembre de 1701 por Felipe V. Los viajeros dispusieron caballerías pues en los documentos consta el pago del forraje en las ventas y posadas en que se alojaron. Antes de iniciar cada etapa, comprobaban parte de los víveres que precisaban y que completaban con los que hubiera en la venta donde les preparaban la comida.
    Domingo 11 de agosto de 1776. Los viajeros salieron por la Puerta de Alcalá que en esas fechas estaba en construcción (1769-1778). A una legua de distancia, tras remontar una cuesta, se pasaba junto a los hermosos jardines de los duques de Osuna (actual Alameda de Osuna ) y por el lugar de Canillejas de Abajo, atravesando el famoso puente de Viveros sobre el Jarama, construido en 1569 y ampliado entre 1772 y 1776 por Carlos III. Continuaron por la izquierda de la villa de Torrejón de Ardoz, a una legua de distancia se cruzaban los arroyos de Torete y de Camarmilla, muy peligrosos por sus rápidas crecidas, y continuaron para descansar en una posada de Alcalá de Henares a 6 leguas de Madrid. Tomaron pan, almendras, pasas, aceite y vinagre por un importe de 2 pesos 4 reales 17 dineros, incluyendo el precio de las camas.
    Lunes día 12. El camino iba por una amplia llanura seca y desprovista de árboles hacia la venta de San Juan. A una hora de marcha se llegaba a la Venta de Meco, donde había una casa de postas, se vadeaba luego el río Henares por un puente que fue destruido por una riada en 1757, entrando en la provincia de Guadalajara para llegar al mediodía a Guadalajara, a 10 leguas de Madrid. Aquí almorzaron pan, vino, garbanzos, huevos y pidieron un cuarto, el importe del gasto fue de 1 peso 5 reales 26 dineros. De nuevo en marcha, el camino iniciaba un suave y largo ascenso atravesando la villa de Taracena y el lugar de Valdenoches ( este trazado fue mejorado entre 1787 y 1790 )donde aumentaba la pendiente del camino hasta llegar a la villa de Torija con su imponente fortaleza. Cenaron carne, vino, volados, pan, y alquilaron camas en la posada por un precio de 3 pesos, 1 real y 3 dineros.
    Martes día 13. Salieron de Torija hacia la villa de Trijueque, importante población triguera. A partir de aquí el camino empeoraba un poco. Después de cruzar el lugar de Grajanejos, situado en una hondonada, llegaron al mediodía  a la Venta del Puñal (actual pueblo de Ledanca donde se hallaba la Venta del Anca ). En la venta pidieron un cuarto y almorzaron carne, una gallina, pan y tomaron vino por 2 pesos 5 reales 20 dineros. Continuaron por Almadrones para dormir en la villa Algora, ya en La Alcarria. La cena consistió en pan, vino y huevos, que junto conel precio de las camas y del cuarto les supuso un gasto de 2 pesos 6 reales 8 dineros.
    Miércoles día 14. A una legua de marcha de Algora, se llegaba a la villa de Torremocha de Campo, entrando en la provincia de Soria. Superado el lugar de Alcolea del Pinar, a 22,5 leguas de Madrid y 1.000 metros de altitud, pararon al mediodía en la Venta del Gorro donde el cuarto y el vino les costó 1 peso. Continuaron luego por una amplia llanura sin árboles y poco cultivada hacia Aguilarejo y Maranchón, cuyos terrenos calcáreos les recordarían a la sierra de Torrevelilla, con los abundantes fósiles que llamaron la atención de los estudiosos del siglo XVIII. En este punto confluía la carretera de Calatayud. Pararon a dormir en la pedanía de Turmiel. Cenaron una gallina, pan, vino, y con la cama y el cuarto gastaron 2 pesos 3 reales 9 dineros.
    Jueves día 15. Por Clares y Balbacil atravesaron el río Gallinera por un puente y continuaron por un paso, que en aquellas fechas se hallaba expuesto a los asaltos de ladrones, hacia Anchuela del Campo, cruzaron las cristalinas aguas del río Mesa, siguiendo hacia las aldeas de Concha y Tartanedo para descansar al mediodía en el pequeño pueblo de Tortuera, en el valle con pastizales y rico en mármol, donde almorzaron por 1 peso 3 reales, huevos, vino, habas, pan, leche, aceite y el alquiler de un cuarto. El camino prosiguió por Embid del Marqués, último pueblo de Castilla, atravesando una llanura en parte cultivada y en parte cubierta de vegetación arbustiva, que en esa época era abundante en ganados. Pasado el puente sobre el río de Embid se entraba en el Reino de Aragón, donde antiguamente unos mojones de piedra marcaban los límites de ambos reinos. Después de la ermita de Santo Domingo llegaron al lugar de Used, primer pueblo de Aragón y antigua aduana, a 37 leguas de Madrid. En esta población había numerosas ventas, entre las que se contaba la Venta de los Cabezuelos. Pasaron la noche en una de las posadas donde dispusieron de un cuarto con camas y tomaron vino, miel, leche por un importe de 2 pesos 3 reales 6 dineros.
    Viernes día 16. Desde Used y la Venta del Puerto, el camino descendía penosamente durante una legua hasta que se cruzaba por un puente el río Daroca y se llegaba a la población del mismo nombre en la cual residía el corregidor, adornada de jardines, huertas y frutales. Pasaron el tiempo justo para comprar 42 panes, lechuga y cebollas por un importe de 3 reales 24 dineros. Después del descanso retomaron un camino que ascendía abruptamente hacia el puerto de Retascón y al mediodía llegaron al lugar de Maynar, emplazada en un llanura famosa por sus nabos. Aquí gastaron 1 peso en tomar huevos, vino y un cuarto. Desde Maynar podrían haberse encaminado directamente hacia Alcañiz por Herrera de los Navarros, Azuara, Belchite, atravesando el río de Almonacid hacia Codo, Samper y Alcañiz. Sin embargo, los viajeros se desviaron hacia Zaragoza, cruzando el río Huerva y tras un duro ascenso de hora y media coronaron el puerto de Cariñena también llamado San Martín. Tras otra hora y media de descenso durante una legua de marcha, cruzaron una llanura de olivos y viñedos que les condujo hasta Cariñena, famosa por su producción de vino garnacha. Aquí cenaron carne, una perdiz, y tomaron vino, luego pidieron un cuarto y camas, todo lo cual les representó un gasto de 2 pesos 5 reales 24 dineros.
    Sábado día 17. Por el pueblo de Longares cruzaron el monte de Torrubia, atravesando un paso que amedrentaba a los caminantes por los frecuentes asaltos de los ladrones, para llegar al lugar de Muel, reconocida entonces por su cerámica. Tras coronar las penosas cuestas de la Muela, al mediodía llegaron a María, a dos leguas y media de Zaragoza. En este lugar tomaron pan, vino, leche, miel huevos y pidieron un cuarto por un precio de 1 peso 3 reales 11 dineros. Reanudada la marcha, pasaron por las ventas de la Molinera, del Avejar y la Casa Blanca, siguieron por la huerta del río Huerva y entraron en Zaragoza por la puerta del Carmen. En la ciudad cumplimentaron algunos trámites burocráticos, descansando dos días en la posada, teniendo un gasto de en comidas y alquiler de la habitación de 6 pesos 5 reales y 24 dineros. Antes de abandonar la ciudad compraron pan y vino por valor de 3 reales.
    Martes día 20. Tomaron el camino hacia Alcañiz pasando junto al edificio de La Cartuja, y del pueblo del Burgo de Ebro hacia Fuentes de Ebro donde pasaron la noche. Cenaron huevos, volados y bizcocho. Con el precio de las camas el gasto fue de 2 pesos 4 dineros.
    Miércoles día 21. Al pasar Quinto, compraron pan, bizcocho y aguardiente, gastando 2 reales 13 dineros. Al mediodía comieron en la Venta de Riban o quizás en la de los Ángeles, frente al pueblo de Velilla. Comieron una gallina, pescado, huevos, pan y vino, lo que les costó 1 peso 5 reales. Pasaron la noche en Samper de Calanda. Cenaron bizcochos, garbanzos y un pollo, carne, pan, ensalada, vino, que con el importe de las camas y de un cuarto les costó 3 pesos.
    Jueves día 22. Desde Samper por Alcañiz a La Codoñera.
    En este viaje los caminantes recorrieron 371 km, empleando seis días para llegar a Zaragoza, dos días de descanso en esta capital y luego otros dos días para llegar a La Codoñera. El coste del viaje fue de 32 pesos 18 reales 17 dineros. Cada día caminaron una media de 6 a 7 leguas ( entre 33 y 38 km, una mitad se realizaba por la mañana, se descansaba al mediodía en una posada, teniendo en cuenta que el viaje se hizo en el mes de agosto, y se caminaba una distancia equivalente por la tarde.

domingo, 24 de abril de 2016

HISTORIAS Y SUCESOS JUNTO A LA FONT DE LA VALL

   La reciente recuperación y acondicionamiento del entorno de la llamada Font de la Vall, se añade a la efectuada unos antes de los antiguos lavaderos públicos, medida que nos permite disfrutar de unos lugares que han tenido una gran importancia en la historia de nuestro lugar. En las siguientes líneas, vamos a tratar de esbozar un pequeño resumen de las construcciones y hechos más significativos ocurridos en este lugar.
La zona que nos ocupa se sitúa al fondo de la Vall ( 1504 ), La Ginebrosa ( 1505 ) y los Mases de Torrevelilla ( 1541 ). Dominando el cruce de caminos estaba La Creu del Sol del Lloc o del Llavadó, levantada sobre las rocas del abrevadero, destruido en julio de 1936.
Las primeras referencias escritas que nos hablan de la presencia de esta fuente, se encuentran en un documento fechado el 23 de febrero del año 1488, en el que el escudero alcañizano Guillén Claver solicita del comendador de Alcañiz permiso para construir un molino oleario en el barrio de La Codoñera, en la partida llamada "debaxo de la fuente". Escrituras notariales de 1503 hablan de la Font Vella situada junto a una senda vecinal. En 1503, se menciona como la Font en el camino de La Ginebrosa y también como la Font Vella, emplazada junto a la senda vecinal. El camino de la Fuente es citado en 1578, en una zona de ferreginales y corrales. Madoz en su Diccionario de 1847 dice que los "los vecinos se surten de una bundante fuente de aguas perennes llamada de la Villa, cuyas aguas brotan por tres caños que fluyen a una balsa que sirve de abrevadero y de allí pasan a fertilizar algunas huertas". Los protocolos notariales de los años 1578 y 1588 mencionan el Camino de la Fuente junto a los corrales y pastos (ferreginales). Como la partida de La Fuente la encontramos referida en 1620, junto a bancales de tierra. Saltando en el tiempo tenemos documentos notariales del año 1788 que nos hablan de la calle de la Cuesta de la Fuente y del Portal de la Fuente, que cerraba la población en esta dirección. En otros documentos del año 1855 se habla de la Font de la Vall. Sus aguas fueron las más empleadas para beber hasta que se ejecutó el proyecto de abastecimiento de Mariano Vicente en el año 1929. La fuente, construída en piedra de sillería y bóveda de cañón, consta de dos galerías subterráneas de drenaje que cruzan la La Vall a una profundidad de unos 3 metros. La del lado izquierdo mide 9 metros de longitud por 1metro de ancho y 1,6 metros de altura. La del lado derecho es más pequeña con 2,3 metros de larga, por 0,5 metros de ancho 0,9 metros de altura. Estas aguas tienen su origen en la filtración de las lluvias que son recogidas por la cuenca receptora del barranco de la Vall, de unos 9 kms2 de superficie. Actualmente, las aguas brotan por tres caños que suministran un caudal medio de unos 3.500 litros/hora. Según su composición química, estas aguas pertenecen al tipo de las bicarbonatadas cálcicas. Un análisis de las mismas ofrece la siguiente tabla de valores:

Conductividad = 1.360us/cm        Dureza total = 78º F
Bicarbonatos   = 350 mg/l            Calcio          = 166 mg/l
Sulfatos           = 400 mg/l            Magnesio     =  90 mg/l
Cloruros         =  70 mg/l              Sodio          =  56 mg/l
Ph                  =  8,1

También, desde los primeros años del siglo XVI encontramos referencias a plantaciones de olivos en el entorno de la Fuente. Aprovechando las aguas sobrantes se empezaron a regar los primeros huertos a los que se iba por el Camino de los Huertos ( 1576 ), los cuales diez años más tarde, encontramos como huertos cerrados. En 1818 el Capítulo Eclesiástico tenía su propio huerto en la partida de la Fuente.
Pocos metros más abajo nos encontramos con un conjunto hidráulico que responde al modelo renacentista de fuente-abrevadero-lavadero. Las antiguas pilas del abrevadero fueron extraídas de sus asentamientos, hace más de cincuenta años y subidas al pueblo para continuar con su función de abrevar a los animales. Los actuales lavaderos, restaurados hace unos pocos años, sustituyeron a los que se refería Madoz en 1847, posiblemente fueron construidos a finales del siglo XIX. En tiempos de la 2ª República se añadió un pequeño lavadero destinado a la colada de las ropas de los enfermos y difuntos. La ropa lavada se ponía a secar extendida sobre las rocas. 
El molino de aceite o Molí d´oli era el edificio más importante de la Vall. La primera referencia que hallamos se remonta al año 1487, cuando los vecinos solicitaron permiso para construirlo en terrenos situados debajo de la Fuente. Un año más tarde, se hablaba del molino en la partida de la Fuente y desde entonces ya son continuas las referencias al Molino del Olio en 1503, 1504,11526 y a su venta a la Cofradía, según consta en el pergamino conservado en nuestro ayuntamiento fechado en 1541. Otra denominaciones con las que era conocido eran, Molí del Lloc, Molino del Pueblo y Molí del Llavadó. El molino funcionó hasta 1919 con siete vigas de prensa.
Entre el lavadero y el molino de aceite, se construyó un edificio destinado a jabonería, producto que se obtenía a partir de los excedentes del aceite. La primera referencia escrita de que disponemos nos lleva al 14 de octubre de 1747, con motivo de un reconocimiento que se hizo del trazado de la acequia del Siscar.
El documento de la visura practicada dice: La acequia tiene de corrientes desde la pared del molino hasta la parte de acá del barranco medio palmo bien cumplido y desde el barranco hasta el camino que pasa Torre Velilla otro medio bien cumplido y desde aquel hasta  el referido dos palmos y desde este hasta la jabonería tiene ancho dicha acequia cuatro palmos y el corriente necesario". Por esas fechas, su propietario era Manuel Royo y en 1787, pasó a manos de Juan Antonio Tomás, cuyos descendientes mantuvieron su actividad hasta después de 1831, no figurando ya en el inventario de Madoz de 1846.
Lindante con la jabonería y el molino se encontraba la Bassa del Cànyem, balsa poco profunda que se alimentaba de las aguas residuales de la fuente y del lavadero. En un principio era empleada para producir cáñamo, remotándose sus orígenes a 1448 como Balseta del Cañemar, de dominio comunal y Basseta del
Cànyem en 15588.
Dentro del plan de abastecimiento de aguas de 1968, se proyectó construir en la Vall un depósito de elevación de aguas a otro más alto antes de distribuirla a las casa de los vecinos. Las aguas empleadas procedían una parte de la Font de Gil (0,4l/s) y otra de la Fot de la Vall (1,6 l/s). La nueva red de abastecimiento y alcantarillado se inaguró en 1970. Para mejorar la calidad de las aguas residuales, se construyó una estación depuradora para la cual fue necesario derribar parte de las ruinas del viejo molino oleario que aún se mantenía en pie. La depuradora no llegó a funcionar y ahora la vegetación amenaza con sepultar ambas construcciones. Con la traída de agua del río Guadalope en 1990, finalizó una larga y dura etapa de penuria de aguas en el pueblo. El depósito elevador, al perder su función, ha sido derrivado y en su lugar se plantó un olivo centenario.

ALGUNOS HECHOS HISTÓRICOS:

Con el fallecimiento de Fernando VII, el 29de septiembre de1833, España entró en una etapa convulsiva de enfrentamientos. El 12 de octubre de1833, se presentó en el Ayuntamiento de La Codoñera, Manuel Carnicer con ocho hombres armados, entre ellos algunos antiguos oficiales realistas, abrió las puertas de la cárcel en nombre del pretendiente carlista Carlos V, y liberó a los tres presos que allí se encontraban. El pronunciamiento de Carnicer en favor de don Carlos causó un enorme impacto en toda la región, desencadenando el inicio de la Primera Guerra Carlista que durante siete años ensangrentará España. Cuando en 1962 se remodeló el Ayuntamiento, despareció la vieja cárcel del lugar, su puerta fue vendida y ahora cierra la puerta de uno de los huertos. Su enorme cerrojo constituye un símbolo de unos sucesos históricos que vivieron nuestros abuelos.
El camino que con fuerte pendiente asciende desde la fuente hasta el pueblo, era conocido como la Cuesta de la Fuente o simplemente la calle de la Cuesta. Esta pendiente fue recordada por Galdós en su libro: LaCampaña del del Maestrazgo, aunque con desafortunadas palabras sobre nuestro pueblo cuando dice: " Ya llegamos a la vista de la maldita Codoñera"., por ser lugar de tránsito por donde los prisioneros liberales eran conducidos a sus prisiones en Beceite.
El 16 de junio de 1847, se produjo un suceso sangriento ligado a la ofensiva guerrillera, emprendida en esos años por los exiliados españoles que intentaban derribar el régimen político imperante en España después de la Guerra Civil. Esa noche fue abatido sobre el huerto de la Font de la Vall, el presunto colaborador del maquis, Pedro Sorribas, apodado " Mataví " o " Pedro ", cuya presencia había sido descubierta horas antes en el pueblo.
Por su ubicación el fondo de La Vall, el conjunto de edificios se ha visto afectado por las lluvias torrenciales que de modo esporádico han hecho saltà la Vall. Las últimas riadas memorables son la del 30 de agosto de 2000 cuando un importante aguacero, que se extendió desde las 15 hasta las 17 horas, descargó 40 mm de lluvia sobre La Codoñera y unos 100mm en la parte alta del término y en Torrevelilla. La huerta de La Codoñera fue totalmente arrasada por la corriente que descendía por la Vall con caudal superior a los 20 m3/s. Los días 22,23 y 24 de octubre  del mismo año se repitieron la intensas precipitaciones, midiéndose en Torrevelilla a lo largo de los tres días que duró el aguacero : 38,117 y 30 mm, que originaron nuevas avenidas del Mequín y de la Vall de La Codoñera.


   Artículo publicado en el programa de las fiestas patronales de San Cosme y San Damián en septiembre de 2015.



domingo, 17 de abril de 2016

AQUEL HOMBRE

   Aquel hombre se llamaba José Antonio Sancho Bosque, era hijo de José y Josefina.
Nació en La Codoñera el 3 de julio de 1945. Hasta los 14 años vivió en su pueblo natal con sus padres, luego se fue a Zaragoza en casa de sus tíos Vicente y Lucía, muy temprano empezó a trabajar debido a la precaridad del momento. 
Conoció Teresa Cortes con quien se casó, fruto de este matrimonio tuvieron a Maite, vivieron en un principio en el barrio de Torrero y posteriormente en Santa Isabel.
Aquel hombre, le despertó siempre el entusiasmo de hacer cosas y colaborar en todo, humanitario, afable y sonriente.
En Zaragoza, colaboró intensamente con la asociación de mujeres "Gaspar Torrente", del barrio de Santa Isabel. También lo hizo con la  la Real Sociedad Deportiva del mismo barrio. Con la asociación de vecinos "Río Gállego", y con la asociación de jota de Santa Isabel.
Impulsado por su gran afición que era la fotografía, desarrolló una gran actividad.
En su pueblo natal organizó exposicioiones, siempre grababa con su cámara todos los eventos que se hacían. dispuesto para todo.
Nunca rechazó nada, a todo le encontraba su posterior utilidad.
En la casa en donde se depositó el beso de amor y se fraguó el embarazo, en aquel verano desnudo, incógnito, acompañado del soneto. La casa era un sonajero, donde zumbaban las avispas, cantaban las golondrinas y el rocío enarbolaba el sentir de la mañana, allí se desarrolló como mensaje innato.
La luz del sol conversaba con la piedra, llegaba como un peregrino de incógnito, la secaba y calentaba.
Y entre los rosales de la calle y el jardín una voz grave. Aquí sonatas, cuentos, entresijos de la vida.
En tus manos satisfacían las raíces, regando flores hasta que florecían tus huellas en la plenitud de paz en la naturaleza.
Y es así como, trabajando sin parar desprendiste la fecundidad, el aroma del espliego, del tomillo y romero, la frescura de nuestras raíces. De pronto, este canto recibe el agua del manantial sereno, de su voz conducida.
Así el alma exaltará la raíz del viento, y la morada quedará sola y limpia en la luz del firmamento.
Radiantes días que forjaron debajo del cielo estrellado, concentRándose el esplendor de la miel.
Es así verde la hora al sumergirse en hojas, en cantos, en construir un mundo de agua para todos, sin dividir a los hombres, sólo el día y la noche.
El signo tuyo busca para todos, ondulante de ríos submarinos, ojos limpios y corazón abierto.
Fuiste estuario total, sencillo, breve y entregado a tu pueblo.
En tu vida, la palabra fue ala del silencio, y de orquesta sonada.
No estarás lejos, estarás siempre en el recuerdo, en el día. Te estaremos esperando como en las estaciones, cuando en algún lugar estará dormida tu sonrisa.
Se ha quebrantado pronto tu silueta en la tierra, porque en este instante cruzaremos la senda en la tierra preguntando por AQUEL HOMBRE.
Porque todas las raíces, y todos los hilos de la luz vinieron a reconfortarnos.
La dicha, es la torre que estamos subiendo.
Es hoy; el ayer se fue depositando en recuerdos y sueños.
Mañana, llegará con pasos firmes y claros.
Nadie detiene el sol de la aurora.
Nos dejó el día 11 de Marzo de 2916, a los 70 años de edad.





                                                                    IN MEMORIAM

Artículo publicado en en periódico La Comarca el 18 de marzo de 2016

sábado, 15 de noviembre de 2014

DE NUEVO LA CAMPANA MARÍA VALERA CON NOSOTROS

 
                                               LAUDO DEUM VERUM ( alabo al Dios verdadero )
                                               PLEVEN BOCO              ( exorto al pueblo )
                                               CONGREGO CLERUM  ( congrego al clero )
                                               DEFUNTO PLORO         ( lloro a los muertos )
                                               PRESTEM FUGO            ( huyo de la peste )
                                               DEMONIA EJICIO          ( expulso a los demonios )
                                               FESTA DECORO            ( honro a las fiestas )
                                          
                                            MARÍA VALERA VÁRBARA DEL SACRAMENTO AÑO 1851
                            REFUNDIDA POR AYUNTAMIENTO DE LA CODOÑERA EN EL AÑO 2014

   Así reza en la actual campana María Valera, refundida y réplica de la anterior. Esta campana es uno de los iconos más emblemáticos que simbolizan el carácter e historia de La Codoñera. Su estela es el gran fulgor que llega para ilusionar las vidas. Su impronta en el aire lanza aquella libertad silvestre y de palomas. Eleva la energía entre los hombres a la paz y a la velocidad de la alegría. Conductora de sonido y de alas. Tocais al sol, al aire y a las personas. Sois el temblor del vuelo; y el viento se estremece con tu voz. Congregais al pueblo, anuncias la hora, y constatais el paso de la historia.
El 5 de agosto de 2014 fue un día" importante" para el municipio, la campana María Valera de la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, se bandeó como muestra de júbilo y tradición, tras la refundición a la que había sido sometida.
La campana anterior fue bajada del campanario el pasado 15 de mayo, día de San Isidro, para llevarla a la Puebla de Alfindén ( Zaragoza ) y refundirla. "Presentaba una grieta muy grande que impedía el sonar bien, tampoco se podía bandear desde hacía cuatro años". Cabían dos opciones: Refundirla o reparar la grieta en Holanda. Se optó para mayor seguridad refundirla y así evitar el riesgo de que quedara mal.
El acto de bendición llegó cerca del mediodía, precedido por una misa. Decenas de personas se congregaron en la plaza de la Iglesia para ovacionar la entrada de la campana portada por un camión. Una grúa sirvió para bajarla al suelo y efectuar su bendición, después alzarla al campanario para gozo y alegría de los presentes, dado su estado nuevo y brillante.
A las siete de la tarde se produjo con emoción, el acto que todos estaban esperando:el primer bandeo de la campana.Un vino español, y el bandeo a mano pusieron el sabor final a una jornada que será recordada por los codoñeranos.
La refundición se ha prolongado durante dos meses y medio. Los trabajos han consistido en llevar al estado líquido, añadiéndole de más 140 Kilos de estaño y bronce, con una combinación del 20% y el 80% respectivamente.
La anterior campana pesaba 968 Kilos. La tradición popular decía:" María Caspe me llamo, 33 quintales peso, el que no se quiera creer que venga y que lente mi peso".
La campana actual pesa 1108 Kilos. Todo el contrapeso es de madera tropical de hiroco. El badajo es de nylon. Se ha instalado un sistema automático para bandear a mano y automáticamente.
El ayuntamiento expondrá tanto el yugo, como el contrapeso anterior, que en su interior alojaba cinco balas de cañón.
Rolojes Pallás, de la Puebla de Alfindén ( Zaragoza ), es la empresa encargada de todo el trabajo, que también fue la que automatizó el reloj con un coste 23.490euros.

                                   LAS CAMPANAS DE LA CODOÑERA

   El 11 de diciembre de 1400, en una instrucción del Arzobispo de Zaragoza dice: "El Arzobispo Don García, a sus queridos en Cristo los jurados y honrados hombres del lugar de La Codoñea en la Diócesis, Salud en el Señor, como quiera que humildemente habeis hecho de nuevo una campana para el servicio de la iglesia de dicho lugar, que quereis colocar en el campanario y nos habeis suplicado de una pequeña campana que hay en dicho campanario en cuyo lugar la nueva campana y colocar la pequeña en la ermita de Santa Bárbara, sita en el término de dicho lugar para servicio de dicha ermita, nos habeis solicitado concederos permiso par trasladar dicha pequeña campana del campanario de la iglesia parroquial y colocarla en la ermita de Santa Bárbara, por los presentes os concedemos dicha licencia, queremos que dicha pequeña campana no se saque de la iglesia parroquial hasta que la nueva campana haya sido colocada en el campanario." Por dicha licencia se pagaron 3 sueldos y 4 dineros. ARCHIVO DIOCESANO DE ZARAGOZA. Registro de Actos Comunes, año 1400, folio 237 en latín.
El 16 de septiembre de 1766 fue llamado el maestro campanero de Vizcaya, Antonio Mier, para que fabricara dos campanas por el precio de 3 libras de aceite de 12 onzas la libra por molada del molino de aceite hasta abonar el importe total de 1374 libras. ARCHIVO DE PROTOCOLOS NOTARIAALES DE ALCAÑIZ. Registro 1011, folio 101 del notario Cosme Faci Agud.
En la visita pastoral del Arzobispo D.Agustín de Leza Palomeque efectuada el 22 de junio de 1788, consta que la iglesia de La Codoñera disponía de un campanario bueno y firme con cuatro campanas, tres de ellas corrientes, así como un cimbalico o campana pequeña sobre el tejado de la iglesia para llamar a los vecinos.
En el informe de la Visita Pastoral de 1848 mencionaba que la torre tenía tres campanas, pero la mayor estaba inútil y sólo servía para el reloj, de 30 quintales de peso.En el año 1848 se fundió la campana mediana, "Mitjaneta", que pesaba de 16 a 20 arrobas. Encima de la iglesia había un segundillo para llamar a los fieles a la misa rezada. La campana mayor, había quedado inutilizada durante la primera guerra carlista, y se acordó fundirla para fabricar otra nueva. Según la tradición oral se aprovecharon en la cuesta de la Balsata, al "verché de la tía  Corsetera" para fundirla, quedando terminada para la festividad del Corpus. Como paso previo el párroco Andrés Esteban, solicitó y obtuvo del Arzobispado la autorización para su bendición según el Ritual Romano el 6 de junio de 1851. Su peso, con el metal añadido, era de 80 libras, semejante a la anterior y se la bautizó con el nombre de:"María, Valera, Bárbara del Sacramento", popularmente conocida como la "Valera". Su coste fue de 2.000 reales de vellón que satisfizo el Ayuntamiento con sus fondo y los árbitros del pueblo, según acta levantada en el Libro de Jocalías de la parroquia el 20 de junio de 1851. En el año 1856 fue necesario componer los badajos de las tres campanas. En 1881 se efectuaron obras de mantenimiento en el campanario de la iglesia.
A finales del siglo XIX, había tres campanas señalando los puntos cardinales, "La Valera" fue la de mayor tamaño, orientada hacia oriente. "La Miitjaneta o Sargantanera", dirigida hacia Torrecilla, se empleaba para tocar los cuartos para la misa. "Lo Cimbalet", anunciaba el toque de la misa diaria y los entierros de los niños.
Durante la Guerra Civil de 1936-1939, la falta de matales para fabricar armas fue esgrimido como motivo para desmontar las campanas de la mayor parte de los pueblos. El 26 de noviembre de 1937 se bajaron las campanas, la "Mitjaneta o Sargantanera y lo Cimbalet", que junto con las de Santa Bárbara, la del Calvario y la de la Capilla, fueron cargadas en camiones para ser fundidas, sólo quedó la "Valera" por su gran peso y volumen. En marzo de 1938 la parte del campanario situada debajo de las campanas fue dañada por el fuego de la artillería, lo que exigió su reparación al finalizar la contienda. En septiembre de 1943, se compró una campana para la ermita de Santa Bárbara, que fue costeada por los vecinos.
Después de arreglar el campanario, el 7 de noviembre de 2005 se mecanizaron las campanas a cargo de empresa:"Relojes Pallás, S.L." de la Puebla de Alfindén ( Zaragoza ). El coste del trabajo ascendió a 3.602 euros, una parte fue aportada por el vecino Enrique Bosque y el resto el Ayuntamiento. El 10 de diciembre, festividad de la Purísima, fue bendecida por el párroco José María Andreu.

                                            EL LENGUJE DE LAS CAMPANAS 

   Los diferentes toces de las campanas constituían un lenguaje de signos que los vecinos identificaban rápidamente. Con ellos se solemnizaban las principales manifestaciones civiles y religiosas, pero también constitían un eficaz medio para advertir a la población de potenciales amenazas y peligros. Además, su tañido permitía orientar a los viajeros que pudieran desorientarse por causa de la niebla y mal tiempo.
Las tormentas eran cojuradas por el sacerdote mediante exorcirmos desde lo alto del campanario. El tañido de las campanas se creía que tenían el poder de desviar las tormentas de sus trayectorias y el granizo no dañara los cultivos. Esta tarea revestía un iimportante riesgo para el campanero por la elavada frecuencia con que caían los rayos sobre los campanarios, el primer pararrayos no se colocó hasta el año 1884.
En aplicación de la creencia en el poder de las campanas, éstas volteaban intensamente con motivo del devastador huracán conocido como la "Sierpe de Valdealgorfa", que desató el 11 de junio de 1748 y que arruinó buena parte del término de Valdealgorfa en un vano intento de aplacar la tormenta, mientras el párroco practicaba desde el campanario el exorcismo en estos casos. Hasta mediados del siglo XX, el ermitaño de Santa Bárbara se encargaba de tañer la campana de la ermita cuando empezaba una tormenta. También tocarla a las 12 y a las 15 horas, excepto los domingos, señalando el horario por el que se regían los agricultores.
Los incendios de las chimeneas eran relativamente frecuentes cuando acumulaban hollín en su interior, las campanas tañían sin cesar con toque especial llamado "tocá a foc". Los vecinos acudían llevando cántaros con agua desde las fuentes o la acequia. Un suceso anecdótico ocurrió a las diez de la noche del 25 de octubre de 1870 cuando se vieron grandes nubes luminosas en dirección del noroeste que provocaron la alarma en La Codoñera, las campanas tocaron a fuego creyendo que se estaba quemando la ermita de la Virgen de Loreto.
Los grandes acontecimientos políticos eran celebrados con el redoble de campanas. Así ocurrió el 7 de marzo de 1820, cuando el gobierno de turno mandó solemnizar con el redoble de campanas la proclamación de la Constitución de Cádiz de 1812.
El redoble de las campanas avisaba de la presencia de enemigos en tiempos de guerra. El 12 de enero de 1835, el coronel Nogueras firmó en Belmonte un decreto prohibiendo que ningún pueblo de cien vecinos proporcionara raciones ni auxiliara a fuerzas que contaran con menos de diez carlistas y de veinte si el pueblo era de doscientos habitantes y así sucesivamente, pero siendo de menor número debían" echar las campanas al vuelo".En 1938, la toma de poblaciones bajoaragonesas por los soldados franquistas era festejada con el redoble de campanas.
Las manifestaciones de alegría solían ir acompañadas del repique de todas las campanas.Así, par celebrar la llegada de la ansiada lluvia después de un período de sequía, el 6 de junio de 1864 se celebró una solemne procesión de acción de gracias a la que se sumó todo el pueblo de Torrecilla y fue acompañada del volteo de las campanas pequeñas. La toma de posesión de los vicarios, seguía hasta principios del siglo XIX un complejo ceremonial que incluía el toque de campanilla del coro con el repique de las campanas de la torre. 
Un toque triste de campanas era al que acompañaba al Viático y a los difuntos en los entierros. Este toque fue suprimido durante los períodos de epidemia como sucedió en las epidemias de cólera de los años 1865 y 1885.
La víspera de Todos Santos, en la "Nit de les Animetes"el tañido de las campanas durante la noche relevándose las personas llegaba a sobrecoger el ánimo.
Una misión del sacristán principal era tocar las campanas para acudir a misa en las Vísperas, al Rosario y a las oraciones de las seis de la mañana, al mediodía, y a las seis de la tarde.. Al sacristán le correspondía realizar los bandeos de campana de la noche del día de Reyes, la festividad de San Cosme y San Damián, para acudir a misa y anunciar la noche de la víspera, junto a los mozos, en la festividad de San Valero.
Los días de San Valero, Santa Águeda, San José, Jueves Santo, Pascua Florida, Ascensión, Corpus Cristi, Octava de Corpus, San Abdón y San Senén, Virgen del Pilar, Todos Santos, Asunción, Virgen de Loreto, Navidad, el bandeo tenía lugar a las doce del mediodía y alas siete de la tarde. Para San Antón, le ayudaban los quintos, para Santa Águeda, los casados y para San Valero, los componentes del Ayuntamiento.

         Artículo publicado en el programa de las fiestas patronales de San Cosme y San Damián en septiembre de 2014



                             

sábado, 2 de agosto de 2014

La renovación de la almazara de La Codoñera, un hito en la oleicultura provincial

   La reciente inaguración de las nuevas instalaciones de la almazara de la Cooperativa del Mezquín de La Codoñera, en la que se han invertido 800.000 euros, marca un hito en la modernización de la oleicultura bajoaragonesa. La nueva maquinaria permite moler 160.000 kilos de aceituna cada 24 horas, y la capacidad de almacenamiento pasa de 50.000 a 160.000 kilos; produciendo también aceite ecológico. El proyecto está sufragado en un 30% con ayudas de las administraciones ( Gobierno de Aragón, Ministerio de Agricultura y Unión Europea ), pero el 70% restante lo aportan los socios.
Las nuevas instalaciones fueron inaguradas el 5 de junio de 2010, con la presencia del consejero de Política Territorial, Justicia e Interior , Rogelio Silva. Son el último eslavón de una cadena que se inició en 1988, cuando la Cooperativa del Mezquín se creó a partir de las secciones de la almazara de las cooperativas de Belmonte de San José, Torrevelilla y La Codoñera, para reducir costes de producción, y mejorar la elaboración del producto final.
En sus inicios contaba con 296 socios y una inversión de 75 millones de pesetas. En 1991 se expansionó y captó a la Cooperativa de Nuestra Señora de los Pueyos de Alcañiz, y a socios de Ráfales y Castelserás, aumentando el número de socios hasta los 469 en 1992 y 550 en 2004, con productores de La Cerollera, Monroyo y La Cañada de Verich. Paralelamente, se creó la Cooperativa del Matarraña par agrupar a oleicultores de Cretas, Calaceite, Lledó, Torre del Compte, La Fresneda y La Portellada.
En 1988 se iniciaron las conversaciones para la fusión de la Cooperativa de San Antonio Abad de Torrecilla de Alcañiz con la Cooperativa del Mezquín, y el proceso culminó en 2008, con lo que actualmente la entidad resultante tiene 800 socios. La almazara moltura 3 millones de kilos al año de media.
El precedente inmediato de la cooperativa de La Codoñera, el molino aceitero de la cofradía de Santa María y San Valero, funcionó hasta 1920. En 1954, se produjo un cambio profundo en la vida económica de La Codoñera con la creación de la Cooperativa Agrícola de San Isidro Labrador impulsada por José María Bonfil par afrontar los malos momentos que se vivieron cuando se unieron los fabricantes de aceite locales para establecer un pequeño monopolio y por consiguiente bajar los precios.
En la construcción de la primitiva cooperativa trabajaron todos los socios desinteresadamente, se pidió un préstamo de 450.000 pesetas. Este hecho supuso la desaparición de los demás molinos de aceite de la localidad.

LA HISTORIA

Las primeras referencias históricas a los molinos de La Codoñera se remontan, no obstante, a finales del siglo XV. Un escudero de Alcañiz, Guillen Claver, el 4 de febrero de 1487, en un documento efectuado por el notario Juan Ferrando, da testimonio de una reclamación del comendador de la Orden de Calatrava, Fray Luis de Espés, por la construcción de un molino oleario en el término de La Codoñera, un derecho reservado a dicha orden.
El monopolio de la industria aceitera para la Orden de los Calatravos se estableció después de la Reconquista, basado en el derecho de la propiedad que ejercían los señoríos a través de las cartas de población, cuya aplicación recaía sobre edificios que se destinaban a la transformación de materias primas, como hornos y molinos. Eran los llamados monopolios señoriales.
Guilen Claver respondió  al comendador de Alcañiz indicando que él construiría el controvertido molino.. El 23 de febrero de 1448, Gabriel de Castellón, procurador del comendador Luis de Espés, cedía a censo perpetuo a Claver el molino de aceite situado en el barrio de La Codoñera, en la partida llamada " debaxo de la fuente ".

UN NEGOCIO CONTROLADO POR LA ORDEN DE CALATRAVA

La Orden de Calatrava, que ejercía el señorío sobre La Codoñera, condicionó durante siglos la producción aceitera. En los informes de los visitadores de la Orden de Calatrava de 1501 aparecen reflejadas entre las rentas del priorato de Alcañiz los treudos correspondientes a " quatro cántaros de aceite de los molinos de Castelserás y de La Codoñera y de Valjunquera y Ráfales, para alumbrar la lámpara de la Iglesia de la Magdalena ".
El 4 de septiembre de 1540, la viada Joanna del Vespín arrendaba a Bartolomé Cases, habitante de La Codoñera, el molino de aceite por tres años y un precio de 2.000 sueldos jaqueses y 14 cántaros de aceite.
Aunque el el 28 de marzo de 1541, se concertaba la compra venta de dicho molino por parte de Joanna de Vespín y la Cofradía de Santa María y San Valero de La Codoñera por 14.500 sueldos jaqueses. La Orden de Calatrava seguía teniendo, no obstante, el dominio directo sobre esta propiedad señorial con un censo perpetuo anual de un cántaro de aceite para alumbrar la Iglesia de Santa María Magdalena del Castillo de Alcañiz.
En la visita realiza a La Codoñera en 1618, por el gobernador que representaba a la Orden de Calatrava, testificó que el molino poseía ya 6 rollos, 4 para moler la oliva y 2 para moler el orujo, con 6 prensas.

EL ÁMBITO

La Cooperativa del Mezquín, con sede en La Codoñera, aglutina a socios de otras 9 localidades: Torrevelilla, Belmonte de San José, Torrecilla de Alcañiz, Ráfales, Alcañiz, Castelserás, La Cerollera, Monroyo y La Cañada de Verich.

LOS HITOS

1. La primera referencia documental a molinos aceiteros en La Codoñera se remonta al siglo XV.
2. Referencias a las almazaras de La Codoñera en los informes de los visitadores de la Orden de Calatrava  del siglo XVI. También aparecen en documentos mercantiles y de arrendamientos.
3. En el siglo XVI se documenta la ampliación del molino de la Cofradía de Santa María y San Valero, que en el siglo XVII tenía 6 prensas y que existió hasta 1920.
4. En 1954 se crea la Cooperativa Agrícola de San Isidro Labrador, precedente de la Cooperativa del Mezquín.


                           Artículo publicado en el periódico Heraldo de Aragón con motivo de la inaguración de la ampliación de la almazara de la Cooperativa del Mezquín el 27 de junio de 2010.

sábado, 12 de julio de 2014

AURORAS EN VERSO A LA VIRGEN DE LORETO

   Es un ritual generalizado en todo el Bajo Aragón, donde los despertadores de Calanda son los más antiguos, se remontan desde 1500.
Arnaudas, en su "Colección de cantos populares de Teruel", menciona que los despertadores de La Codoñera destacan por la peculiaridad de sus cantos y también en la ausencia de modalidades importadas.
Para Elisa Sancho, en su trabajo sobre "Los despertadores del Bajo Aragón" manifiesta que las auroras estaban compuestas por un número variable de estrofas de siete versos. El primero, tercero y sexto son decasílabos, el segundo, cuarto y séptimo dodecasílabos formados por dos hemistiquios hexasílabos y el quinto, de seis sílabas. Los versos segundo, cuarto, quinto y séptimo riman en asonante, siendo siempre agudos.
En La Codoñera, se cantaban los Despertadores desde el primer domingo de octubre, hasta el primero de marzo, incluidos los días de fiesta; se reunían a las cinco de la madrugada alrededor de una hoguera en la Plaza, hombres y mujeres. A continuación, recorrían todo el pueblo cantado por las calles: Padre Faci, Rocas, Plaza, Pilar, Arbellones, Mayor, Iglesia. Los cantos eran semejantes a los del rosario de octubre, excepto en las fiestas patronales ( San Cosme, San Damián, Purísima, Virgen de Loreto y San Valero).
Como patrona que se instituyó en La Codoñera la Virgen de Loreto, el 10 de diciembre se particularizaron los Despertadores; pues esta fiesta comienza muy temprano a las siete de la mañana. Se recorren algunas calles y capillitas del pueblo, e interpretando los cánticos a la Virgen ( Coplas de la Aurora), la estrofa es:
" Traladaron ángeles la casa que vivió María desde Nazaret.
   Por los aires remontó su vuelo al campo Dalmacia con gran poder.
   Por segunda vez fue llevada en hombros de espíritus angélicos al campo Loreto se venera en fe."
Acompañado de un gran estruendo de cohetes. Antiguamente eran disparos de escopeta a modo de salvas en honor a la patrona. Desde la iglesia hasta la Capilla, se reza el Rosario de la Aurora y al llegar se celebra una misa solemne. Los lumineros que se encargan del mantenimiento del templo todo el año, obsequian a un almuerzo a todo los asistentes al finalizar la misa. Cuando la procesión enfoca el camino de la capilla, se prende fuego a una hoguera instalada en su plaza. Había antiguamente otras dos hogueras; una se encendía a las cuatro de la mañana en la Plaza Mayor y otra en el barrio del Grau. El culto arraigado a la Virgen de Loreto se inició en este barrio, sobre una capillita que estaba allí; antigamente se repartía " Crespells " ( hojas de borraja rebozadas con harina y huevo, fritas con azúcar y miel ) que se guardaban en grandes canastas. Fue Bernardo Senlí en 1754, que de una peregrinación por Tierra Santa, quien trajo una escudella y la colocó en la capillita del barrio del Grau; de aquí partió la idea de construir la actual capilla Virgen de Loreto, que un principio no se ponían de acuerdo para su emplazamiento, hasta que decidieron levantarla donde está. La primera piedra fue colocada el 9 de agosto de 1784, finalizando las obras el 8 de diciembre de 1795. Su coste fue de " trece mil duros ", lo cuales se recogieron de limosnas. En su edificación participó toda la gente del pueblo. Fue diseñada por Simón Moreno de Calanda. Ejecutada por Juan Antonio Ayora de las Parras de Castellote, bajo la dirección artística de Tomás Llobet de Alcañiz. Las pinturas de su interior están inspiradas en la escuela valenciana. Compuesta por una sola nave en forma de cruz latina, está construida en piedra de cantería, y su estilo es neoclásico.
El 8 de agosto 1895, se conmemoró su primer centenario dirigido por Urbano Minguez con grandes celebraciones.


    Artículo publicado en el periódico La Comarca el 13 de enero de 1995

domingo, 30 de marzo de 2014

LA CODOÑERA RECUPERÓ SU "CASA DE LA COFRADÍA CON TODO SU ESPLENDOR"

La "Casa de la Cofradía", hoy casa consistorial, fue costeada por los Priores de la Cofradía de Nuestra Señora y San Valero, ejecutada entre los años 1576 a 1579. Según consta en el documento de capitulación, de fecha 27 de mayo de 1576, la construcción del edificio le fue encargada a los maestros hermanos  canteros residentes, Esteban Salbré y Juan Salbré, por la cantidad de catorce mil sueldos jaqueses. Es una fábrica de gran belleza, digna de ser recomendada a los visitantes de la comarca.
Este edificio encaja perfectamente dentro de la tipología de casas de cofradía del siglo XVI en el Bajo Aragón, si bien presenta matices diferenciales con respecto a otras construcciones similares.
La Diputación de Teruel encargó a los arquitectos José Fernando Murria y Luis Angel Moreno, la rehabilitación del edificio. Se pretendía mantener la planta baja como bar-casa cultural; la primera, como secretaría municipal, salón de plenos y aseos; y en la tercera ubicar la biblioteca, archivo, sala de exposiciones y aula de adultos.
La primera fase, con un presupuesto de 2.400.000 pesetas, se llevó a cabo en 1987 y consistió en la ejecución de una nueva cubierta, con la reposición del alero de la fachada principal. La segunda fase, cuyo presupuesto inicial de 4,5 millones de pesetas, ha sido incrementado hasta un total de 18, comenzó en la primavera del año pasado.
Las actuales obras de rehabilitación consisten en la consolidación del forjado de la planta primera, ejecutando  un refuerzo, a base de mallazo y capa de hormigón, con sujeción de los maderos existentes.
Lo más sobresaliente de la obra se encuentra en la planta segunda, demolida íntegramente y en la que sólo se han conservado los puentes de madera, apoyados mediante zapatas, también de madera, sobre los capiteles de las columnas de piedra. Se colocó un entarimado de madera de pino sobre las vigas formando un artesonado.
En la zona de acceso se colocó una celosía de hierro fundido como separación entre la entrada y el bar. El último tramo de escalera ha sido demolido y se ha ejecutado una escalera de ida y vuelta. Los pavimentos son de gres de Aragón en la zona de acceso y distribuidores. Como elemento de separación innovadores, se han ejecutado los tabiques de planta primera hasta la altura de las puertas, colocándose vidrio de 8 milímetros en la parte superior para dejar totalmente visto el techo de madera. La fachada se restaurará en una tercera fase en la que se repondrán los sillares.



   Artículo publicado en el periódico de La Comarca el 24 de marzo de 1995

domingo, 16 de febrero de 2014

EL COMPOSITOR BLAS SANCHO BOSQUE BASÓ SU OBRA EN EL BAJO ARAGÓN




Fruto del matrimonio entre José y Modesta, nacieron en La Codoñera los dos hijos varones Blas y José Sancho Bosque.
Un modesto patrimonio agrícola era el que sustentaba la familia. No había mucho, pero "éramos felices", viendo crecer a nuestros hijos.
Sufrieron en sus propias carnes la Guerra Civil y una difícil posguerra. En 1956, llegó otro contratiempo, las fuertes heladas del mes de febrero helaron los olivos. Así pues la lucha en el hábitat era el protagonismo constante, aunque la ilusión combate las dificultades; en este umbral familiar se iría fructificando la transmisión de la cultura tradicional. Los dos hermanos desarrollaron una infancia normal, junto con sus amigos. Blas se calificó siempre de" travieso". Fue a la escuela primaria de La Codoñera hasta los 14 años, siempre se le consideró como un chico "adelantado". Después sus inquietudes le impulsaron a seguir estudiando.
Inició el bachiller en Alcañiz y lo terminó en Zaragoza. Luego entró en la Universidad de esta ciudad, para estudiar la carrera de Derecho. Contó siempre que fue en el último curso de la licenciatura, cuando la vocación musical pasó a ser decisión de hacerse músico. O sea antes de esa fecha era "me gustaría ser músico", y en ese último curso fue "voy a ser músico". Ya terminado Derecho,  se matriculó en el Conservatorio de Música de Zaragoza, donde obtuvo los títulos de Piano, Armonía y Composición. Dentro de la música, ha sentido   una vocación latente por la composición. Empezó con obras de polifonía, siguiendo con música de cámara y de órgano, y luego abordando lo sinfónico, sin dejar otros géneros.

                                       LA TÉCNICA EN LA COMPOSICIÓN

En el proceso de la composición siempre están presentes la formación musical y los estudios. Pero a su lado se hallan las causas vitales y ambientales que actúan desde lo hondo y se plasman  en el concepto de la obra.
Habrá que considerar pues:
Primero: Desarrollar unas ideas musicales basadas sobre vivencias e inspiración.
Segundo: Ordenar las ideas, transmitirlas y desarrollarlas; son "vivencias de vida". De ellas brotarán los hilos musicales.
Tercero: Un desarrollo más ordenado, según las formas que suelen estar establecidas, si bien en la actualidad las ideas suelen ordenarse en formas libres, y así compuso Blas.
Siempre hay que distinguir una inspiración básica, que en toda la obra de Blas está presente La Codoñera y  el Bajo Aragón. Y una inspiración próxima motivada por vivencias concretas.
Blas Sancho Bosque estrenó el 29 de diciembre de 2002, en el Teatro Municipal de Alcañiz; en el concierto " Fin de Año"el poema Sinfónico " Valle en Soledad ", a cargo de la Asociación Musical " Lira Alcañizana " bajo la dirección del maestro D. Francisco Grau Pérez. Con un aforo lleno y arropado de público de La Codoñera, quedó satisfecho de la interpretación.
En el poema " Valle en Soledad ", la inspiración básica sería: la idea general en todo basada en el entorno. La inspiración próxima, está motivada por la contemplación del valle que se divisa desde Monroyo.Sale pues de Torre de Arcas, se adentra en el mismo Monrroyo y se disuelve en Peñarroya de Tastavins, " Valle del arroyo de Monrroyo". Aunque los últimos compases están influidos por la muerte de su hermano José. El fondo del poema es la soledad del valle.

SUS OBRAS SON:

Sinfonía número 1 "Aragonesa ". Estrenada en Teruel el 22 de septiembre de 1985, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Valencia, bajo la batuta del director D. Manuel Galduf. A este acto asistió gran público de La Codoñera. La abstracción general sería buscando y plasmando esencias aragonesas. Influencia del Bajo Aragón, Teruel, Zaragoza y Huesca.
Sinfonia número 2. Está basada en el mar y vivencias remotas de La Codoñera. Vivencias próximas: Arenys de Mar.
Trenos de Redención (poema polifónico). Influencia de La Codoñera, estrenada por la Polifónica " Miguel Fleta " de Zaragoza; bajo la dirección del director Miguel Reina el 29 de noviembre de 1974 en la iglesia del Real Seminario de San Carlos de Zaragoza.
Marineras ( romanza navideña ), inspiración próxima el mar.
PSalmus CX, sobre el Salmo de David; música de cámara.
Sonata número, 1 para piano.
Sonata número 2, para violín y piano.
Sonata número 3, par violoncelo y piano; inspirada en Arenys de Mar.
Balada de Lejanía; para violoncelo y piano.
Díptico Sonoro; para flauta en sol y piano, inspira en Arenys de Mar y La Codoñera.
Fantasía Coral; para órgano.
En la obra de un compositor, hay un influjo remoto de la música en general, pues, aunque no se plagie, ese ambiente musical forma o despierta la fantasía creativa.
Los profesores más relacionados fueron: José Borobia, en Solfeo, Armonía y primeros cursos de Piano. Jesús Gutiérrez, en Escuela Superior de Piano y Música de Cámara,  Victor Bueno  en Composición y Julia Bel en Música de Cámara.
Asistió como oyente a clases de Dierección de Orquesta y en este aspecto, considera maestro a Igor Markevitch.
Los maestros dejan la formación fundamental o básica, a partir de aquí, y en un proceso de elaboración personal debe alcanzarse la formación y el criterio propios. Entre los clásicos tuvo predilección por Mozart, y entre los románticos por Schumann. Dentro de la música escribió una monografía sobre el compositor Vagn Holmboe, a quien le unió una cierta amistad, y artículos en revistas especializadas. En el libro de " La Codoñera en su Historia " volumen II, ha escrito el apartado: Música y poesía de los Juglares. Ha impartido conferencias en la Universidad de Navarra y en la Universidad y Conservatorio de León.
Su inspiración le reclamó siempre el paseo solitario por el término de La Codoñera. También las tertulias en la bodega con sus amigos. La vocación musical estuvo presente siempre para él, en la cultura de su pueblo.
Murió el 17 de febrero de 2007.
  

    Artículo publicado en el períodico la Hora  del Bajo Aragón, el 28 de marzo de 2003.






lunes, 7 de octubre de 2013

EL DIFÍCIL FINAL DEL SIGLO XIX

   Desde 1880 hasta final de la centuria, el Bajo Aragón padeció una fuerte crisis económica por la confluencia de diversos factores, que se tradujo en el inicio de un proceso de despoblación que continuó en el siglo XX. La voluble metereología con sus prolongadas sequías, tormentas y malas cosechas fue uno de los factores dominantes en esta crisis, aunque  las bajas de los precios  de los productos agrícolas, el cólera y la guerra contribuyeron a agrabar la situación. La década de los ochenta  empezó mal y continuó peor. La mala cosecha de aceitunas de ese primer año obligó al ayuntamiento alcañizano a repartir 1.200 raciones diarias de pan entre los jornaleros que mendigaban por las calles. El Diario de Avisos de Zaragoza del 3 de febrero de 1880 publicó " ....se alimentan hoy de calabaza sin aceite ni pan" y más adelante añadía "si esto sucede en esta ciudad , ¿qué pasará en los 200 pueblos que componen el Bajo Aragón¨".
Los días 7y 8 de julio de1884 hubo espectaculares granizadas sobre las cuencas de los ríos Mezquín y Matarraña. Especialmente fue la ocurrida durante el mediodía del día 8 en la cual se pesaron piedras cuyo peso oscilaba entre una libra y las 21 onzas, que rompieron la mitad de las tejas de las casas de los pueblos de La Codoñera, Valdealgorfa y Valjunquera. El granizo volvió a caer los días 18,14 y 31, afectando los términos de Foz Calanda, Calanda, Torrevelilla, Belmonte, La Codoñera, Fórnoles, La Fresneda, parte de Castelserás y Torrecilla, donde tiró toda la uva, hortalizas y aceitunas, tampoco se recogió ni vino ni aceite, murieron muchos gorriones y perdices.
El cólera castigó a los pueblos bajoaragoneses desde julio de 1885. El 2 de agosto era comentario general la mala situación que se padecía en La Codoñera Valdealgorfa. El periódico El Imparcial del día 8 mencionaba que en La Codoñera había 10 enfermos de cólera y que se habían producido dos fallecimientos. Entre el 2 de agosto y el 7 de octubre murieron 51 personas, de ellas, 35 en el mes de agosto, 11 en septiembre y 5 en octubre, castigando más el tramo de edad superior a los 50 años y a los menores de dos años. Por orden del gobernador civil de Teruel se ordenó el cierre de todas las escuelas mientras se mantuvieran focos epidémicos, situación que en La Codoñera se prolongó hasta el 11 de octubre.
Las fuertes heladas del 31 de diciembre de 1887 y del 1 de enero de 1888 redujeron la cosecha de aceitunas un 80% y estropearon un 70% del olivar.
Las malas cosechas obligaron a realizar importaciones de cereales de mercados exteriores, más baratos que los locales. A estas dificultades se sumaron la plaga de la filoxera, la escasa venta de vino y la quiebra del mercado aceitero que entró en competencia con el aceite andaluz. E l siguiente artículo de Becerro de Bengoa en el períodico El Mercantil Aragonés del 28 de enero de 1888 resume la compleja situación socioeconómica del Bajo Aragón: "Positivamente desgraciada, en su triste aislamiento, es esta provincia. Sus tierras de secano, de poca fertilidad, se destinan en general al cultivo de cereales, que en años regulares producen bastante para el consumo y aún para la exportación; pero van transcurridos ya ocho de escasez que, a una con las causas administrtivas, sostienen la crisis a gran altura. No hay apenas comercio, ni es posible que lo haya, porque sin  ningún ferrocarril (excepto unos pocos Kilómetros), sin carreteras provinciales abandonadas las vías vecinales, hácense los cambios en caballerías y carros, costando por ejemplo, la conducción del hectólitro de trigo, de Teruel a Valencia, tres pesetas. Tan atrasada y cara es la producción, que indican que debe valer el trigo en los puntos de consumo a 27 pesetas y la cebada a 17. Como no hay medios de salida, los vinos, en cuyas plantaciones y fabricación se han hecho positivas mejoras, "se hallan estancados y sin explotar". Aunque se cosechan más de 36.000 hectólitros de aceite de excelente calidad, ese mismo aislamiento y la competencia los dejan casi sin valor. Su ganadería, verdadera base de riqueza para este país, si se fomentara, atraviesa un difícil período, aunque no tan grave como el de Zaragoza. Los precios de las lanas y carnes se han reducido a la mitad. Salen de la provincia anualmente para Cataluña 120.000 cabezas de ganado lanar, 8.000 cabrío para Castellón, y 6.000 de vacuno para Valencia. Los ganaderos procuraron desprenderse de sus  existencias a todo trance y aun a precios bajos; así es que este año en la feria de Alcalá de la Selva se han presentado 7.000 cabezas de cría de ovejas ; detalle hasta aquí nunca observado. Para fertilizar su suelo aspiran los labradores a que se establezcan los pantanos de Híjar ( ya empezado ) en los términos de esta villa, La Puebla y Albalate; del río Matarraña, en los de Valderrobres y Beceite; del Guadalope o Santolea, para toda la ribera de este río en los de Castellote; los de Cibanes y la Salada, en los de Alcañiz y límite de Caspe; el de San Blas en la capital; y el del Mezquin..."
El 12 de mayo de 1888 hubo rogativas en La Codoñera, Torrecilla y Alcañiz, lloviendo algo. El Conde de Montenegrón y el Marqués de Monistrol expusieron ante el Senado el 15 de mayo 1889 la dramática situación económica de la comarca. La miseria afectó a muchos labradores que dejaron de pagar las contribuciones territoriales lo que se produjo el embargo de muchas fincas:

                                                  Nº deudores          Deuda         Valor fincas embargadas
                                                                             (pesetas )                (pesetas )
                           ..........................................................................................................................
                            La Codoñera         62                270.08                   7.638,75
                            Torrecilla              177             1. 597,56              51. 395,52
                            Torrevelilla            102                252,62              11. 784, 52

Los jornales en 1880 eran muy bajos :
          Jornal de cavar: 2,25 pesetas 
          Jornal de zabacequia para regar: 2,75 pesetas 
          Jornal del esquilador con su ayudante: 3,50 pesetas 
          Jornal mensual de un Pastor: 45 pesetas
Los precios de algunos productos de ese mismo año eran:
          100 vencejos: 0,75 pesetas
           Una burra entre 65 y 95 pesetas 
           Una pollina de 20 meses: 120 pesetas
           Un cordero: 17 pesetas
           Dos cerdos: 27 pesetas
           Un jamón: 20 pesetas 
           Una vela para la iglesia entre 1 y 6,50 pesetas
           Un certificado de defunción: 1,75 pesetas
           Arriendo de un corral: de 5 a 12 pesetas
           Contribución de la acequia del Siscar: 2 pesetas 90 céntimos

A finales de diciembre de 1880 llegó una ola de aire frío y seco. Con el nuevo año se repitió la ola de aire  siberiano con temperaturas que alcanzaron los -14 grados el 15 de enero de 1891. El intenso frío mató los retoños de los olivos que ya habían sido castigados  por las heladas de 1888. Consecuencia de la sequía 1891, en agosto emigraron muchas familias hacia Barcelona. Las lluvias y nieves del 19 de diciembre de 1891 convirtieron el Mezquín en un río caudaloso y los intensos fríos paralizaron las obras de la carretera de Morella.
En el Diario de Avisos de Zaragoza del 11 de abril de 1891 leemos que en Hijar " ...se desentierran las patatas que se hallan puestas en los campos, llegando al extremo de tener que regarlas para evitarlo...y hoy han entrdo en un corral de esta villa, han degollado un cerdo y se lo han llevado". Con la mala cosecha recogida en agosto la gente no sabía que hacer con una tierra tan seca viéndose obligada a emigrar. El trigo no podía encontrarse "aún con dinero en toda España", el 27 subió hasta 36 reales la fanega y muy ruin, que bajaban de la sierra trigo centeno y muchas mezclas".
Los precios del aceite comenzaron a bajar en 1892 y las importaciones de cereales disminuyeron los ingresos de los productores, provocando la quiebra de los pequeños propietarios y del valor de sus tierras. También se produjo un reducción del número de cabezas de ganado. A todas estas dificultades, cabe añadir la impopularidad del impuesto de consumos que castigaba la economía doméstica y se traducirá en motines y altercados.
La crisis económica propició un aumento de la delincuecia, que era severamente castigada por las ordenanzas municipales, así por un hurto de patatas en 1882 se pedía prisión provisional. Consecuecia de esta situación fue la emigración de más familias y la aparición de focos de bandolerismo. Entre los últimos bandidos que merodearon por el Bajo Argón destacó la cuadrilla formada  por los hermanos  Francisco y Bonifacio González, Juan Conesa y José Arcos los cuales habían realizado numerosos robos y dos asesinatos. En la detención de esta banda jugó un importante papel la Guardia Civil del puesto de La Codoñera, el 16 de diciembre de 1899. Poco antes , el 23 de septiembre  de 1898 se había firmado el contrato de arrendamiento de la Casa Cuartel de la Guardia Civil entre el primer jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Teruel y Francisco Molins Margelí, alcalde de La Codoñera.
Las guerras de Cuba y Filipinas exigieron su tributo de jente joven. En noviembre de 1886, los municipios fueron advertidos para que impidieran que se ausentaran de sus pueblos los individuos mayores de 15 años y los menores de 32 y no eludieran la prestación del servicio militar. La impopularidad de las quintas y la posibilidad de entrar en guerra, provocó un aumento de las alegaciones de los mozos justificadas como viudedad, pobreza familiar, inutilidad física o tener hermanos en la guerra. En el mes de julio de 1899 regresaron los últimos soldados, acontecimiento que las madres celebraron con novenas de agradecimiento dedicadas a la Virgen.
En 1898 el precio del trigo descendió entre un 30 y un 40% de su precio y el del aceite un 20%., al restringrirse su uso a fines exclusivamente alimenticios, reduciéndose las rentas agrarias y el valor de la tierra. Todo ello provocó el éxodo de la población rural. En Calaceite entre 1890 y 1907 emigraron cerca de 500 familias según Vidiella. Tal cúmulo de desgracias hicieron exclamar a Castelar: " El estado de Aragón es triste. Su cielo implacable, no ha llovido una gota de agua desde 1899. ¡ Oh ¡ . Están por ende, los campos desolados. La población decrece cada día en términos que las emigraciones, allí donde la gente ama con amor tan intenso el suelo natal, parecen antiguos éxodos. Se caen las casas por no haber habitantes, se van los habitantes azotados por todas las plagas inigualables". Los precios se dispararon: el arroz subió a 40 reales la arroba, las judías a 12 pesetas la fanega, el trigo no se podía comprar ni con todo el dinero del mundo con precios de 33 pesetas.
Como hemos podido ver, la crisis nos afectó gravemente y sus secuelas se prolongaron dramáticamente en en el siglo XX. Esperemos que los problemas  que nos afectan con la actual crisis podamos superarla con el esfuerzo de todos y que pronto como un recuerdo histórico.

   Artículo publicado en el programa de l fiestas patronales de San Cosme y San Damián en septiembre de 2013